• 24/07/2024
  • Cancún, Quintana Roo, México

Qué es la dieta planetaria según Harvard

Qué es la dieta planetaria según Harvard

ESTADOS UNIDOS.- La dieta planetaria surgió como una iniciativa para fomentar una alimentación sostenible que mejorase la salud del planeta, al contribuir a disminuir el impacto del cambio climático. Ahora, una evaluación de sus efectos, realizada por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (Bostón, Estados Unidos) confirma que también es muy beneficiosa para la salud humana.

Los resultados se acaban de publicar en la revista científica The American Journal of Clinical Nutrition.

Los investigadores analizaron los datos de más de 200.000 mujeres y hombres que habían participado en dos estudios anteriores, el Estudio de salud de enfermeras y el Estudio de seguimiento de profesionales de la salud. Los participantes no padecían enfermedades crónicas importantes antes del inicio de estas investigaciones y completaron cuestionarios dietéticos cada cuatro años durante un periodo de hasta 34 años. Las dietas de los participantes se clasificaron en función de la ingesta de 15 grupos de alimentos para poder cuantificar el grado de cumplimiento de la dieta planetaria.

Las personas cuyas dietas se acercaban más a la denominada Dieta de Salud Planetaria (PHD, según sus siglas en inglés) tenían un 30% menos de riesgo de muerte prematura en comparación con aquellas con menor adherencia a este patrón de alimentación. También fue inferior el riesgo de fallecimiento por las principales causas de muerte, entre las que se incluyen el cáncer, las enfermedades cardíacas y las respiratorias.

“El cambio climático encamina a nuestro planeta hacia un desastre ecológico y nuestro sistema alimentario desempeña un papel importante”, afirma Walter Willett, profesor de epidemiología y nutrición de la Universidad de Harvard y uno de los autores del estudio.

“Cambiar la forma en que comemos puede ayudar a frenar el proceso de cambio climático. Y lo que es más saludable para el planeta también lo es para los humanos”.

La dieta planetaria recomienda el consumo de 2.500 kilocalorías al día y se apoya en el aumento de la cantidad y variedad de frutas, verduras, frutos secos y legumbres, moderando el consumo de alimentos de origen animal, como la carne y los lácteos.

En algunas partes del mundo, seguir este patrón supone incrementar el consumo de ciertos grupos de alimentos, mientras que en otros lugares requiere una considerable reducción de alimentos poco saludables. Es el caso de buena parte de las personas que viven en países occidentales, como España, donde el consumo de productos ultraprocesados y carnes procesadas es muy abundante. En todo caso, esta dieta es flexible y puede adaptarse tanto a las tradiciones gastronómicas locales como a las preferencias individuales.

La comisión EAT-The Lancet propone un modelo de plato planetario saludable y respetuoso con el medioambiente que debe tener la siguiente distribución de grupos de alimentos:

La mitad del plato, aproximadamente, debe estar conformado por verduras y frutas.

La otra mitad debe contener: granos enteros, alimentos que sean fuente de proteína vegetal (legumbres, frutos secos y semillas), aceites vegetales insaturados (como el aceite de oliva) y, de forma opcional y en cantidades reducidas, fuentes de proteína animal (ternera, cordero, cordero, aves, huevos, pescado).

Según recoge la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), estas son las recomendaciones básicas para seguir la dieta planetaria:

Compra cerca de casa. Desplázate a pie o en bicicleta, ya que así disminuye la emisión de gases de efecto invernadero, contribuyes al comercio local y haces más ejercicio.

Consume productos de cercanía. Evita consumir productos que provengan de zonas remotas, especialmente si esos productos también se generan en tu zona.

Opta por alimentos de temporada. Consumir frutas y verduras de temporada reduce la emisión de gases contaminantes. El pescado de temporada y sostenible ayuda a reducir la sobrepesca y protege el ecosistema de los océanos.

Elige productos ecológicos. La agricultura ecológica tiene en cuenta factores como el tipo de suelo y el clima, por lo que los cultivos suelen ser más resistentes al cambio climático y retienen más CO2 que la agricultura intensiva.

Consume menos carne.

La producción de carne supone un gran gasto de agua, energía y otros recursos, y es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero a nivel mundial. En términos de salud también se considera beneficioso disminuir el consumo de carne roja y carne procesada.

Mejora tu forma de cocinar.

La dieta planetaria es mucho más que elegir alimentos, es redefinir los comportamientos alimentarios en cada comida. Por ejemplo, usar electrodomésticos más eficientes (ahorrarás energía y dinero), elegir métodos de preparación que gasten menos energía (la olla exprés es preferible al horno) y consumir más alimentos crudos.

No tires comida.

Se estima que el derroche de alimentos es responsable del 10% de los gases de efecto invernadero que produce la humanidad. Convierte las sobras en nuevos platos y llévate (en envase sostenible) lo que no hayas terminado en un restaurante.

No uses plástico.

El coste energético de producción de plásticos es bastante elevado. Además, son desechos muy contaminantes y no siempre reciclables.

Compra en tiendas a granel y lleva siempre contigo una bolsa reutilizable. Prioriza los locales de comidas para llevar que utilizan envases retornables o sin plástico.

Recicla. El lema es “reducir, reciclar y reutilizar” en todos los ámbitos de tu vida.

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